Atención a la diversidad
Hoy en día la palabra
inclusión forma parte esencial dentro del trabajo y formación docente, debido a
que se busca incluir a todos los alumnos a pesar de las necesidades educativas
especiales que estos presenten, a través de la mayor participación dentro del
aprendizaje que involucra cambios dentro de las estrategias de trabajo u
orientaciones curriculares que como docentes o individuos que USAER puedan
realizar para hacer parte del grupo escolar al educando, pues cada niño tiene
capacidades y necesidades diferentes que le permiten aportar dentro de un grupo
social pero que a veces no se logra ver su capacidad debido a que no se permite
la participación dentro de este.
Afortunadamente
en la década de los sesenta se produce un cambio en el campo de la educación
especial y según Álvaro Marchesi (1990) “el proceso de enseñanza se convierte
en una experiencia compartida más individualizada, en la que no debe suponerse
que los alumnos que están en un aula, aunque tengan la misma edad o la misma
discapacidad, van a enfrentarse al proceso de aprendizaje de la misma manera.
Las demandas de los alumnos son distintas…” (p. 25).
Hasta
la actualidad es persistente este pensamiento debido a que en el nuevo modelo
educativo se ve al infante como parte de un todo y se adentra a explotar sus
conocimientos para que sean valorados dentro de la sociedad. El Plan y
Programas de estudio 2017 marca que el docente debe identificar esas barreras
de aprendizaje con el fin de aplicar estrategias de enseñanza-aprendizaje
adecuadas a las necesidades, así mismo promover la inclusión y reducir la
desigualdad.
Dentro
de la asignatura “Atención a la
diversidad” se plantearon dos casos: el de José; un alumno con problemas de
lenguaje debido a su nacimiento prematuro en el que se dieron algunas posibles
soluciones si José fuera mi alumno, que invitan a este a proponerse metas que
mediante el desempeño y trabajo diario puede alcanzar con la ayuda de los
individuos que componen la comunidad escolar y la disposición personal, y el
caso de Miguel; un alumno que perdió la visión cuando cursaba el 5° de
primaria, para él se propusieron algunas adecuaciones curriculares así como
adecuación de la infraestructura escolar, la capacitación de padres de familia,
alumnos y docentes, y el trabajo con la autonomía del propio Miguel, todo esto
para que el proceso de adaptación y aprendizaje sea más efectivo y trascendente
en el alumno.
Dentro
de la Educación el SEN está obligado a impartir educación de calidad de acuerdo
al artículo 3 constitucional siendo laica, gratuita, obligatoria e inclusiva
para todos los niños y niñas dentro del territorio mexicano de igual manera lo
enmarca los artículos 2, 3 y 4 de la Ley General de Educación y la Ley General
de los Derechos de los niños artículo 13.
Según
Blanco (2006) Es importante no perder de vista que en la inclusión debe haber
un equilibrio entre el aprendizaje y la participación, ya que muchas veces las
experiencias de integración han dado más importancia a la socialización de los
alumnos que a los logros de aprendizaje.
Booth
y Ainscow (2002) consideran a la inclusión como «un conjunto de procesos
orientados a aumentar la participación de los estudiantes en la cultura, los
currículos y las comunidades de las escuelas». Desde esta perspectiva la
inclusión está relacionada con el acceso, la participación y logros de todos
los alumnos, con especial énfasis en aquellos que están en riesgo de ser
excluidos o marginados.
No se
trata de excluir si no de incluir, de formar personas libres de prejuicios y
llenas de valores, que reflexionen y sean sensibles a la situación, no serviría
de mucho realizar adecuaciones curriculares si el niño se encuentra en un
contexto donde se sienta rechazado. Si enseñamos a los niños a aceptar la
diversidad como algo normal, no será necesario hablar de inclusión, sino de
convivencia.
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